De magia… y de esfuerzo: carta a mí mismo

Eleazar,

¿Recuerdas cuando eras pequeño y decías que querías ser mago? Pues, ¡enhorabuena! No sólo es posible, sino que todavía estás a tiempo de convertirte en uno. Eso sí, debes tener en cuenta que la magia no es como la describen los mitos, los cuentos o las películas. Existe, pero de forma mucho más sútil y discreta de lo que se pueda imaginar y, desde luego, no tiene nada que ver con los ‘abracadabra’ ni con los ‘hocus pocus’.

¿Recuerdas esa sensación de admiración y de (admítelo) algo de envidia que sentías, al constatar en los medios de comunicación el éxito de ciertas personas? Debes sabes que todas ellas fueron y, en algunos casos, siguen siendo grandes practicantes de la magia. Y su secreto no estaba tan oculto a tus sentidos como podías creer. Lo que ocurre es que lo que veías en ellas era el resultado más evidente de lo que habían logrado, pero omitías todo lo que había habido detrás.

Los mejores y más efectivos conjuros se lanzan cuando se establece en la mente un objetivo y se decide orientar todo el poder y la energía propia en pos de conseguirlo. Cuando cada día, al salir de nuevo el sol, uno se reafirma en sus propósitos, verificando que cada paso que se da y que cada decisión que se toma lo acerca a uno un poco más a la meta. Y no hace falta ninguna hierba especial o metal precioso, ni cruzar el mundo buscando el Santo Grial. Basta con disponer de estos ingredientes:

  • Determinación
  • Esfuerzo
  • Sacrificio
  • Disciplina
  • Paciencia
  • Resistencia
  • Fe

Si eres capaz de dedicar cada gota de sudor de tu frente, cada latido de tu corazón, cada onda de tu cerebro y cada vibración de tu espíritu a la consecución de tus sueños, estos trascenderán la dimensión intangible de la imaginación, para materializarse en este plano de existencia. Incluso cuando la vida no te dé como respuesta lo que esperabas, te sorprenderá igualmente. Tal vez lo que te dé sea algo en lo que nunca habías pensado, pero que acabará superando todas tus expectativas.

Eso sí: nunca olvides que los milagros no están al alcance de los que tiran la toalla a la primera de cambio. Tendrás que luchar cada día, puesto que no existe la recompensa sin el debido esfuerzo previo. Nada es gratis; todo tiene un precio y todo lo que deseas conlleva una transacción. Es decir, recibes porque das. Así pues, los mejores magos son aquellos que saben que se puede lograr mucho en la vida, pero no chasqueando los dedos ni con el toque de una varita, como en los mitos.

Lo mejor de todo, no obstante, es que para iniciarse en esta profesión nunca es tarde. De hecho, como te dije al principio de esta carta, estás más que a tiempo de enrolarte. No es éste un arte fácil de dominar, pero nunca te sentirás tan realizado como cuando contemples todas las cosas maravillosas que habrás podido conseguir por ti mismo. Está en tu mano y depende de ti. Adelante.

Zrsg90