A mar picada, temple. Semblante sereno ante los brazos abiertos de la muerte. Firme el timón en las manos, aunque todo se desmorone. Aunque la tierra se abra y aúlle, vista al frente. Latidos del corazón acompasados.
No sabemos adónde vamos, pero andamos con paso firme. Con la seguridad de una fe que te sostiene, cuando crees desfallecer. Seguimos adelante, porque hacia atrás no hay camino.
Así seguimos hoy, un día más.
Zrsg90
