Recuerdo de aquella época al chico que siempre llevaba consigo, en su cartera, algo de droga.
A mí me parecía una locura, pero él decía: «así no olvido que siempre estará ahí; que, si la busco, la encontraré. Pero yo soy más fuerte«.
Ahora lo entiendo.
Como quien abre la ventana y observa un paisaje, ahora miro los mil escenarios de perdición desde la distancia, tan relativa y efímera como un suspiro.
Los miro a la cara, frente a frente y sin tabúes, porque de cualquier modo siempre estarán ahí.
Lo que pasa es que ahora sé que yo también soy más fuerte.
Zrsg90
