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junio 2026
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  • Destino

    Como en una de esas películas en las que cada camino lleva de vuelta al origen, porque una fuerza invisible impide huir: así es como ha sido todo hasta ahora. No me libraré jamás del peso de mi karma ni del yugo de Saturno rigiendo sobre mí.

    Por eso, siendo práctico, no volveré a pararme en el arcén y a buscar en el mapa vías alternativas que haya podido pasar por alto. Y, por eso, como radical que soy, decidí mandarlo todo al carajo y pisar el acelerador. Mi último acto de rebeldía.

    Y, sí, lo veo tal como lo presentí. Se alza ante mí algo parecido a Polonia en los años ochenta. Frío, pétreo y gris. Dudo que haya muchas sonrisas en los días largos o en las madrugadas que se arrastran hacia una taza de café.

    Pero, oye, siempre habrá un orificio por el que entrever un mundo de colores de neón. Mi pequeño glory hole de esperanza. Fuegos artificiales en un cóctel, en un polvo, en una canción que suene a otra vida, para después vivir evocando el aroma de la pólvora.

    Lo acepto ya, porque yo lo firmé y de nada sirve ir contra uno mismo. Suelto, entonces, toda objeción y resistencia y me entrego de lleno a ti: haz conmigo lo que quieras.

    Zrsg90

  • Ancestros

    A veces, en momentos de desesperación, creo que estoy solo. Sin embargo, en realidad, nunca lo estoy. Desde la sutileza de otros planos, algunos seres me observan y en silencio me transmiten palabras de amor. Entonces, una pequeña luz se enciende en la cerrada oscuridad e ilumina un mensaje: sí puedo. Si ellos, mis ancestros, pudieron, aun frente a viento y marea, yo también podré.

    Y recuerdo que las lágrimas y el sudor que derramó mi abuela son el manantial gracias al cual hoy dispongo de agua; el hambre que mi padre pasó es hoy la comida que no falta en mi nevera. A veces me quejo amargamente por los desniveles del camino. Pero, ¡qué inconsciente…! Pues si hoy puedo recorrerlo es gracias a que, antes que yo, otros dejaron un trocito de su alma en este suelo.

    Si alguna vez flaquea la motivación, basta con asumir una cierta responsabilidad: mostrar, por lo menos, algo de gratitud a los ancestros, honrando su memoria; vivir, tratando de ser alguien a la altura de su lucha, de su sufrimiento y de su esfuerzo.

    A todos ellos: infinitas gracias, siempre.

    Zrsg90

  • Karima

    En el 2007, yo contaba diecisiete años y cursaba segundo de bachillerato, en Madrid. Un día como otro cualquiera, una chica de mi clase llamada Karima, a quién había conocido a través de una amiga común, me hizo una proposición:

    • ¿Te apetece que vayamos a correr esta tarde, después de clase?

    Recuerdo las agujetas en las piernas, tras aquellas primeras vueltas al perímetro del Parque de Berlín, junto con Karima. También la primera vez que identifiqué en mí esa inaudita sensación de libertad y de felicidad. Ese fue el principio de una historia que aún continúa, casi dieciocho años después: mi historia de amor, y de idas y venidas, con el atletismo.

    Estoy seguro de que correr, sobre todo el fondismo, tiene un significado especial para cada persona que lo practica, independientemente de que sea profesional o amateur. Sin duda, a partir de un cierto número de kilómetros, la técnica y la hidratación son importantes, pero lo crucial es aquello que te motiva a seguir, la razón por la cual se corre. ¿Y por qué corro yo?

    He corrido contra el cáncer; por la salud mental; por el síndrome de Down. He corrido sin ganas, por mera disciplina, a las cinco y pico de la madrugada. Lo he hecho por mi familia y también por algunos nombres anotados en un dorsal; por personas que aún siguen entre nosotros y por otras que, lamentablemente, ya no. Por superarme e ir más allá de mí mismo. Y, fundamentalmente, por algo que no me abandonó nunca, pese a las temporadas que pasé sin entrenar: el amor al deporte en sí mismo.

    Aunque hace tiempo que perdí el contacto con Karima, nunca podré agradecerle lo suficiente el haberme hecho, tal vez sin ser consciente de ello, un regalo tan especial. Rita Levi-Montalcini dijo: «Cuando unas neuronas mueren, otras adyacentes pueden retomar su actividad, pero para que esto se produzca es indispensable tener ilusión«. Y a mí, disponer de la salud, la capacidad y los medios necesarios para poder practicar este deporte, es algo que cada día me llena de gratitud y de ilusión.

    Zrsg90