El fantasma

Los fantasmas de viejos recuerdos vuelven a mi mente,

como si de unas brasas extintas brotase, de pronto, una humareda.

Donde una vez hubo fuego, no hay hoy sino silencios y cenizas;

la pasión, inmolada, dejó tras de sí un rastro gris.

El eco de unas voces, que quedaron atrapadas

en espacios por los que camino hoy otra vez,

reverbera, como un ave desenfrenada,

para revivir en mí un deseo que ya olvidé.

Pero, si alguna vez tuve un corazón, ahora sólo tengo vagos anhelos.

Y no puedo seguir ofreciendo algo que ya ardió y se esfumó.

Es entonces, en la muda ansiedad de mi penumbra interior,

cuando me doy cuenta de que los fantasmas nunca fueron ellos.

No. El fantasma… ¡siempre lo fui yo!

Zrsg90

Octubre, 2023