Es muy sencillo y no requiere de grandes esfuerzos listar todo aquello que nos separa. Todo lo que nos diferencia y nos aleja al uno del otro.
El verdadero reto y lo realmente interesante es ir a lo que nos une. Ya sea un diez porciento de lo que somos. O un cinco. O un uno.
No importa lo poco que sea. Podemos sentarnos a la misma mesa, frente a frente, compartir una bebida y buscar esos puntos de unión. Y, tal vez durante un rato, ver en tu cara el reflejo de mi propia sonrisa.
¿Que no hay ni un sólo eje de encuentro entre los dos? En ese caso, no pasa nada. Cada quien puede seguir su camino. No hay obligaciones ni ataduras con nadie.
Pero de nada sirve emplear energía insistiendo en cuánto nos separa. Eso ya es evidente de por sí y ambos lo vemos claro.
Nada aporta alimentar la disputa y el conflicto. Ni yo soy mejor que tú, ni tú que yo. Ni tú necesitas que yo te valide, ni yo espero que tú me des la razón.
Si podemos conectar en algo, bien. Si no, sigue adelante y que te vaya bien.
A veces pareciera mentira que la paz sea una utopía. Mas lo es.
Zrsg90
