P.

Conocí a P. de excursión por el lado oscuro de la luna.

En un rincón de la selva donde la vegetación tupida impedía al suelo conocer la luz del sol.

Dentro de un pequeño trastero en el que objetos olvidados cobraban vida, camuflados bajo el polvo y las telarañas.

Como cuando, de repente, se atisba una estrella fugaz cruzar el firmamento y se intuye que muy pocas veces se volverá a ver algo así… es así como atesoro los momentos junto a ti.

Justo allí, en el hábitat de mi fuego interior; donde la memoria de la piel se esconde, liberada al fin de toda inhibición.

Que los envites de esta vida no desgasten la sonrisa que una vez fue para mí; que el helador impacto de los golpes del destino no apague el calor que tus manos, entonces, me hicieron sentir.

Te recuerdo y, como siempre, agradezco lo compartido. Y hoy te deseo, de forma especial, que no te falten los momentos de felicidad, según sigas avanzando en tu camino.

Zrsg90