Adicto

Es complicado, si una mano se alza en busca del Cordero, mientras la otra le echa un pulso a la estrella del alba.

Cuando quieres elevarte, pero algo se aferra a tus entrañas y tira de ti hacia abajo… al bajo vientre; a los bajos fondos; al bajo Astral.

Cuando, vulnerable, formaba un círculo junto a otros como yo, para que alguien entonase con angustia una oración: «juntos podemos, juntos somos fuertes… que de verdad podamos serlo, por favor«.

No obstante, aun con las plantas de los pies abrasadas, uno no para de andar. De intentar mantener la mente en blanco, aunque la legión de caídos te susurre a ambos oídos que te dejes llevar.

A mí nadie me ha ganado nunca en tenacidad, aun siendo yo solo contra quién sabe cuántos. Nadie me gana en testarudez, ni siquiera su líder, el primero en caer.

Sé que ellos usan mi cuerpo, y cuanto llevo por dentro, para saciar su hambre y su sed. Pero yo no vine a este mundo a ser esclavo de nadie y jamás lo seré.

Así que ojalá Miguel guarde mi espalda día y noche en esta lucha, porque sé que, hasta que cierre los ojos por última vez, no habrá momento alguno en que me pueda distraer.

Zrsg90