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Caminante

Con el corazón algo cansado y el alma un poco desgastada, pero aún con ilusión por la mañana, cuando sale el sol. Así voy, paso a paso, aunque cada paso pese. Distribuyo los recursos para poder bilocarme; estar aquí, presente, al mismo tiempo que lo estoy dentro de mí. Así, pues, escucho y respondo al comentario de alguien que se dirige a mí y, a su vez, noto cómo vibra la frecuencia de una tercera persona.

Como tal, rindo cada día en lo visible, mientras tal vez nadie siquiera intuya el mundo paralelo que albergo en mi interior. Quemo combustible y sigo adelante, aunque el pecho note cada vez más la gravedad y pretenda llevarme al fondo del océano; allá donde vive aprisionado el fuego. Trato de ser la tierra sobre la que apoyar mis propios pies e intento ganarle terreno a los demonios, para que ya no puedan poseerme.

Así voy, pues, con el corazón algo cansado y el alma un poco desgastada, pero aún con ilusión por la mañana, cuando sale el sol.

Zrsg90

Divagaciones de té verde

Hoy, al calmar mi ritmo, percibo la luz que se abre paso por entre los recovecos más lúgubres. Así como un goteo de sangre que desciende, incesante, hacia las fauces abiertas de un demonio. Ambas realidades coexisten, moldeando una mente, estirándola, como probando cuánto puede contorsionarse sin romperse.

Siento la frecuencia del infierno, sintonizando la voz de una tristeza infinita, un hambre que jamás se saciará. ¿Es el ego quién está detrás? Y, sin embargo, la luz logra sortearlo, atravesar toda densidad, como un designio irrenunciable.

Me pregunto si no es uno su propio vampiro, su propio escollo, su verdugo. Si Dios y Lucifer simplemente nos observan, distantes, mientras usamos nuestra libertad, sin querer asumir responsabilidad alguna. Si venimos con un plan, ¿nos distraemos? ¿Cuánto podemos desviarnos? ¿Lo cumplimos?

Bebo mi té verde, en esta gris mañana de sábado, y me pregunto hasta qué punto, consciente o inconscientemente, nos defraudamos; nos autodestruimos poco a poco, en un largo, pero certero suicidio, sin darnos cuenta de que no somos víctimas de nadie más que de nosotros mismos.

Zrsg90

Adicto

Es complicado, si una mano se alza en busca del Cordero, mientras la otra le echa un pulso a la estrella del alba.

Cuando quieres elevarte, pero algo se aferra a tus entrañas y tira de ti hacia abajo… al bajo vientre; a los bajos fondos; al bajo Astral.

Cuando, vulnerable, formaba un círculo junto a otros como yo, para que alguien entonase con angustia una oración: «juntos podemos, juntos somos fuertes… que de verdad podamos serlo, por favor«.

No obstante, aun con las plantas de los pies abrasadas, uno no para de andar. De intentar mantener la mente en blanco, aunque la legión de caídos te susurre a ambos oídos que te dejes llevar.

A mí nadie me ha ganado nunca en tenacidad, aun siendo yo solo contra quién sabe cuántos. Nadie me gana en testarudez, ni siquiera su líder, el primero en caer.

Sé que ellos usan mi cuerpo, y cuanto llevo por dentro, para saciar su hambre y su sed. Pero yo no vine a este mundo a ser esclavo de nadie y jamás lo seré.

Así que ojalá Miguel guarde mi espalda día y noche en esta lucha, porque sé que, hasta que cierre los ojos por última vez, no habrá momento alguno en que me pueda distraer.

Zrsg90