Una vez leí en la Biblia el pasaje de la puerta estrecha y me gustó. Considero que guardan mucha verdad esas palabras. Mas yo diría que no es sólo una puerta, sino un camino. El sendero estrecho de la honestidad para con uno mismo que, a su vez, lleva forzosamente a ser coherente con el entorno. Se puede mentir a los demás, pero no a uno mismo, a menos que de tanto intentar creerse los propios embustes, se acabe por perder la cordura, al no poder ya diferenciar entre realidad y ficción.
La vía de la integridad y del equilibrio con aquello que uno lleva dentro es solitaria. Por eso conviene conseguir que la propia compañía sea buena. Sé que tal vez vea el ocaso solo, pero al menos lo haré sintiendo que me he sido leal. Cuando el mundo se acabe para mí, sé que preferiré bailar solo, pero libre, que caer bajo el peso insoportable de una máscara, para entonces ya indistinguible de mi propia piel, rodeado por una multitud indolente.
Y también sé que aquellos que me aman estarán esperando y tenderán su mano hacia mí.
La estrechez y la soledad por fin habrán terminado.
Zrsg90
