Ego

¿Cuántas veces, al abrir la boca, no fui yo quién habló? ¿Y cuántas otras no la abrí, mas no quería guardar silencio? Quizás tantas como permití que las emociones me secuestrasen la mente y el cuerpo. ¿Qué desastres avaló el miedo, mientras la cobardía me apretaba el cuello y me oprimía el pecho? ¿A cuántas personas vi llorar de dolor, después de que la ira disparase, usando mi mano, un tiro certero? Desolador, como explicarse la realidad desde el victimismo. Por no mencionar los momentos en que las pasiones más básicas tomaron el control…

Hoy lo reconozco todo y soy capaz de ponerme en valor, sanamente, sin creerme por encima o por debajo del resto.

Hoy me siento en un lugar de paz y no cedo a nada ni a nadie la potestad de alterarla.

Hoy asumo un poder que siempre estuvo en mí y me elevo sobre una piedra con la que hasta ahora había tropezado tantas veces: el ego.

Gracias.

Zrsg90