Archivo de la etiqueta: autoconocimiento

Límites

Es posible que lo que voy a expresar a continuación sea algo evidente para algunos, pero para mí no lo ha sido hasta ahora.

Para que una relación, del tipo que sea, sea sana es necesario establecer límites. ¿Cómo hacerlo? Pues bien, he comprendido al fin que, a modo de requisito, uno debe empezar por trabajar en su autoconocimiento y en el respeto a sí mismo; en definitiva, en su autoestima.

Si yo me observo a mí mismo, me doy un paseo por mi fuero interno, pongo mis conceptos en contexto y mis emociones en valor, estaré dando entonces un paso importante. Por el contrario, si no soy capaz de respetarme ni de apreciarme, habrá quién considere que tampoco debe hacerlo.

Desde la coherencia con uno mismo, los límites surgen de forma natural: si por algún motivo alguien no puede aceptarme como soy y, en consecuencia, no logramos convivir en un marco de respeto recíproco, es preferible que cada quien siga su camino.

Creo que no hay en realidad obligaciones para con nadie. No obstante, si decidimos estar juntos, qué menos que sentirnos respetados, aceptados y apreciados tal y como somos, mutuamente. De no ser así, tal vez, sencillamente, sea mejor no estar.

Zrsg90

Noviembre, 2023

Alegato por la gratitud y contra el rencor

A veces uno camina con tanto dolor en el pecho que mantenerse erguido y no doblarse resulta asombroso. A veces, ciertos pensamientos y ciertos recuerdos activan emociones que atrapan y que engullen, como si se tratase de arenas movedizas. Cada línea de ese monólogo interior hiere y maltrata el espíritu, deslizando un cuchillo sobre heridas que quizás no habían cicatrizado del todo. Sin darse cuenta, uno se ve sumido en un círculo vicioso de resentimiento, de tristeza y de autocompasión:

  • Culpabilizando, agrediendo y despotricando mentalmente sobre personas que, independientemente de la razón, uno siente que le fallaron y que le hicieron daño
  • Responsabilizando a la vida, a la sociedad, al mercado laboral, …, etc., de aquello en mi vida que no me gusta y que me hace sufrir, así como buscando ‘motivos’ externos que justifiquen que no pueda hacer nada para cambiar mi situación

De esta forma, transcurre un día, luego otro, y varios más, y el rencor y el dolor no sólo siguen ahí, sino que han crecido y se han reforzado, mientras uno se nota cada vez más fatigado, débil e impotente. ¿Por qué? Porque, como si fuesen un cáncer, esas emociones vampirizan la energía y lo van consumiendo hasta que uno se siente casi moribundo. Sin embargo, existe una estrategia que permite revertir la óptica desde la cual todo se ve y se interpreta: la gratitud.

  • ¿Que mi mente me lleva, sin querer, a pensar en alguien desde el rencor? Respuesta: Gracias a esa persona por los buenos momentos vividos y por lo mucho o poco que hayamos podido compartir. Gracias por ponerme en tesituras que me sacan de mi ‘zona de confort’ y que me dan la posibilidad de aprender y, eventualmente, de crecer.
  • ¿Que caigo en la trampa de culpabilizar al entorno por cómo es mi vida y empiezo a autocompadecerme? Respuesta: Gracias a la vida por el día de hoy y por todos los días que lo han precedido, trayéndome hasta donde estoy ahora. Por todas las experiencias vividas, por las personas que he conocido y me han aportado algo, y por la posibilidad que tengo hoy de mirar atrás y poder aprender tanto de mi propia trayectoria.

Como persona de naturaleza rencorosa, autocompasiva, irresponsable y de sentimientos, en muchas ocasiones, oscuros, sé que la gratitud como forma de asumir la realidad es algo muy fácil de expresar con palabras y dificilísimo de aplicar con hechos, como una disciplina del día a día. No se cambia la narrativa hacia uno mismo chasqueando los dedos y ya. Sin embargo, puedo decir que he sentido en mi propio fuero interno el efecto balsámico y liberador que otorga.

Uno se relaciona consigo y con su entorno a partir de la forma por la cual se percibe, se interpreta y se explica las cosas. Si se parte de una base tan patológica como es el resentimiento, como si los demás o la vida misma estuviesen en deuda con uno, lo único que se conseguirá es consumirse en la amargura. Supongo que lo que uno tendrá que preguntarse a sí mismo cada día es si eso es lo que se quiere de verdad. Dependiendo de la respuesta, ya uno elegirá qué perspectiva y qué actitud asumir.

Zrsg90