El ‘clima’ en la resolución de conflictos interpersonales

Es verdad eso que se suele decir de que «las cosas hay que hablarlas«. De hecho, hay que hacerlo a su debido tiempo, sin procrastinar demasiado. No obstante, cuando se ha tenido un problema de índole personal con alguien, no basta con sentarse con esa persona a conversar sobre lo ocurrido; tal charla puede acabar ‘bien’, pero también corre el riesgo de convertirse en un cruce de ‘dagas voladoras’ que empeore aún más la situación. Para que un malentendido o desencuentro entre dos individuos pueda quedar zanjado, previamente se tiene que dar un ‘clima’ especial, lo cual contempla algunos requisitos:

  • Hay que estar preparado para no dejarse llevar por los exabruptos emocionales. Por ejemplo, para evitar que la ira, el despecho o el resentimiento le hagan a uno decir algo de lo que, muy probablemente, luego se arrepentirá. Es imposible, una vez pronunciadas y lanzadas al aire, rebobinar y tragarse las palabras.
  • Hay que estar preparado para aceptar que, si uno está dolido, molesto o decepcionado, tal vez la otra persona también lo esté. A veces, sin darse cuenta o sin quererlo, uno es el primero en propiciar situaciones indeseadas e incómodas. Y, a veces, aunque sea involuntario, uno también hiere a los demás.
  • Hay que estar preparado para valorar los sentimientos y puntos de vista del otro, incluso aunque no se compartan. Se trata de intentar comprender al otro o, si esto no resulta posible, por lo menos respetarlo.
  • Hay que tener claro cuál es el verdadero objetivo de la conversación: ¿Quiero realmente a esa otra persona en mi vida? En caso afirmativo, ¿estoy dispuesto a aceptar que es como es y no como yo querría que fuese? Conociendo sus defectos y virtudes, ¿me compensa mantener un vínculo? Y, de ser así, ¿nos doy entonces a mí y a la otra persona otra oportunidad para seguir compartiendo una relación, sea ésta del tipo que sea?

Las personas vivimos en función del ensayo y del error; como ya dije en otro artículo, uno nunca deja de equivocarse. Por ello, lo verdaderamente importante es ser capaz de aprender algo de las experiencias ya vividas, para, por lo menos, no tropezar con las mismas piedras. Sin ánimo de frivolizar, siento que para resolver un conflicto interpersonal, se debe empezar por asumir que uno no está obligado a relacionarse con nadie en particular, al menos no en el ámbito de la vida privada; uno comparte su tiempo con quien a su vez quiere compartirlo con uno. No es obligatorio dar oportunidades a nadie ni que nadie te las dé a ti, puesto que, al final, si hay algo que ha de ser espontáneo es el amor, en cualquiera de sus manifestaciones. La voluntad no depende sino de uno.

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Expectativas y decepciones: un poema

Cuando era adolescente solía escribir poesía con frecuencia; con el paso del tiempo, cada vez menos. Sin embargo, últimamente he pensado mucho en lo que significa vivir esperando algo de los demás: que sean de una forma u otra; que actúen de una determinada manera o no… cosas que, en definitiva, no siempre acaban ocurriendo tal y como hubiésemos deseado. Es entonces cuando surgen las decepciones. Hace poco, una persona muy cercana a mí me dijo una frase que considero llena de sabiduría: «No te decepcionan los demás; te decepcionan las expectativas que tú mismo te habías hecho sobre los demás«. Así pues, en función de estas reflexiones, he decidido expresarme en esta ocasión no mediante un artículo, sino por medio del poema que comparto a continuación:

Quiéreme hoy

Quiéreme hoy.
Quiéreme hoy como soy.
No dejes que otro día transcurra,
sin aceptarme y sin quererme así.

Tal vez no sea ya quien ayer fui
ni aún quien querrías que fuese mañana,
pero puedes tenderme la mano hoy
y quererme así, tal cual soy.

Te invito a que camines junto a mí
y a que me escuches, sin juzgarme.
Te invito a que me intentes comprender
y a que me tomes, sin intentar cambiarme.

Pero si, aún así,
sigue siendo doloroso para ti
mirarme y no hallar lo que esperas

Te invito a que me sueltes poco a poco
y a que te alejes, dando un paso tras otro,
que yo continuaré, a pesar de tu ausencia.

E.S.G.
Diciembre, 2021

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