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Destino

Como en una de esas películas en las que cada camino lleva de vuelta al origen, porque una fuerza invisible impide huir: así es como ha sido todo hasta ahora. No me libraré jamás del peso de mi karma ni del yugo de Saturno rigiendo sobre mí.

Por eso, siendo práctico, no volveré a pararme en el arcén y a buscar en el mapa vías alternativas que haya podido pasar por alto. Y, por eso, como radical que soy, decidí mandarlo todo al carajo y pisar el acelerador. Mi último acto de rebeldía.

Y, sí, lo veo tal como lo presentí. Se alza ante mí algo parecido a Polonia en los años ochenta. Frío, pétreo y gris. Dudo que haya muchas sonrisas en los días largos o en las madrugadas que se arrastran hacia una taza de café.

Pero, oye, siempre habrá un orificio por el que entrever un mundo de colores de neón. Mi pequeño glory hole de esperanza. Fuegos artificiales en un cóctel, en un polvo, en una canción que suene a otra vida, para después vivir evocando el aroma de la pólvora.

Lo acepto ya, porque yo lo firmé y de nada sirve ir contra uno mismo. Suelto, entonces, toda objeción y resistencia y me entrego de lleno a ti: haz conmigo lo que quieras.

Zrsg90

Desprecio

El karma existe: se escondía tras las últimas palabras que me dedicaste. Pagué la factura, pues no tuve otra opción, pero siempre estaré hipotecado con el recuerdo de esa tristeza. Del fracaso.

No es en sí por las cosas que me dijiste, sino por lo que tengo que haberte hecho sentir, como para que te hayas expresado así. Es un pecado, como una cicatriz en mi corazón.

Y ahora sé cómo es que a alguien le importes tanto como un objeto; tanto como la nada. Incluso, menos. Lo que es que alguien te vea como un medio para un fin… y fin.

¿De verdad que fue así como te traté yo a ti? ¿Tan grande fue el daño que te infligí? ¿Tan inconscientemente cruel fui?

Ante una última oportunidad, tu negativa. Tu desprecio. Es normal: no hay esperanza para aquellos que son desterrados al infierno.

Tal vez sea tu venganza. O, quizás, una última e involuntaria lección para mí: aprender a vivir con algo que jamás podré expiar. Porque ya sabes que, para mí, así será.

Cuánto lo siento, mas no por mí. Si tanto lo lamento es por haber llegado a sacar todo esto de ti.

Zrsg90