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Paz

Es muy sencillo y no requiere de grandes esfuerzos listar todo aquello que nos separa. Todo lo que nos diferencia y nos aleja al uno del otro.

El verdadero reto y lo realmente interesante es ir a lo que nos une. Ya sea un diez porciento de lo que somos. O un cinco. O un uno.

No importa lo poco que sea. Podemos sentarnos a la misma mesa, frente a frente, compartir una bebida y buscar esos puntos de unión. Y, tal vez durante un rato, ver en tu cara el reflejo de mi propia sonrisa.

¿Que no hay ni un sólo eje de encuentro entre los dos? En ese caso, no pasa nada. Cada quien puede seguir su camino. No hay obligaciones ni ataduras con nadie.

Pero de nada sirve emplear energía insistiendo en cuánto nos separa. Eso ya es evidente de por sí y ambos lo vemos claro.

Nada aporta alimentar la disputa y el conflicto. Ni yo soy mejor que tú, ni tú que yo. Ni tú necesitas que yo te valide, ni yo espero que tú me des la razón.

Si podemos conectar en algo, bien. Si no, sigue adelante y que te vaya bien.

A veces pareciera mentira que la paz sea una utopía. Mas lo es.

Zrsg90

Órbitas

Para mí, éste ha sido el año de pasar, definitivamente, de la casilla del niño a la casilla del adulto. Me ha costado, pero supongo que es mejor tarde que nunca y quiero pensar que a los 33 años tampoco es demasiado tarde. Lo que denomino ‘la casilla del adulto’ no es nada más y nada menos que un espacio mental desde el cual puedo observar el entorno, lo que ocurre, y a mí mismo, con sosiego, equilibrio y pragmatismo; un sitio donde puedo discurrir, sin dejarme secuestrar por arrebatos emocionales, impulsos o vicios. Es desde ahí desde donde hoy observo y analizo que sin darse uno cuenta se va dando pasos, y que cada uno te acerca y, a la vez, te aleja. La órbita por la que uno fluye, de repente, deja de ir en paralelo a otras que siempre creíste que estarían cerca. Sin embargo, las ves cada vez más alejadas; algunas, incluso, ya a años luz de ti.

Al principio, cuando me percaté de esto, me sentí muy triste. Sin embargo, ahora pienso que, sencillamente, es el curso natural de todo. Lo importante es que cada nuevo paso que uno dé, lo dé con conciencia y con claridad, para no despertar un día y preguntarse: «¿Dónde estoy? ¿Cómo he llegado hasta aquí?«. Y con respecto a los demás, a aquellos que ya no fluyen en paralelo a mí, no me queda sino desearles todo lo mejor. Tal vez, algún día, nos volvamos a reencontrar, aunque sea más allá de la materia; en esa fuente de la que todos venimos y a la que todos volveremos, volviendo todos a ser un solo ser en la eternidad.

Zrsg90

Octubre, 2023

Sobre las (mal entendidas) educación y formalidad

  • «No hace falta que seas tan formal…«
  • «Al principio te veía tan educado y tan formal que me parecías distante… luego ya me di cuenta de que no era así
  • «Eres una persona muy educada y muy formal… yo, desde luego, no soy así

Estas son algunas de las frases que me han dedicado desde que entré en el mundo laboral.

Educación. Formalidad. ¿Qué significan realmente estas palabras? Para mí, más allá de protocolos, cordialidades y buenas maneras, conllevan el tratar a los demás con el debido respeto que merecen, es decir, tan bien como me gustaría que me tratasen a mí.

Lamentablemente, en el contexto de una sociedad donde lo que tantas veces se premia, se aplaude y se promueve es una conducta que roza la tosquedad y la zafiedad, lo que para mí son cualidades no siempre es percibido como tal.

La formalidad suele asociarse con la rigidez; el aburrimiento; lo ‘rancio’. Por su parte, los buenos modales tienen normalmente dos lecturas posibles: o eres un hipócrita que persigue un interés ulterior o eres bueno, amable y, por tanto, débil.

La (pésima) interpretación sociocultural de estos conceptos le hace a uno plantearse que las verdes y ‘salvajes’ junglas de la naturaleza tienen mucha más ética y más estética que aquellas de asfalto que hemos construido las personas.

Sea en un contexto laboral o no, considero imprescindible otorgar a los demás, ante todo, una dignidad y una deferencia. Al menos, una pizca. Si mi trato no es correspondido, al final el problema es del otro, no mío.

No encuentro que sea algo difícil de hacer. Además, una actitud así refuerza en uno la condición de ser humano; algo no poco importante en un momento en que, por cierto, el sentimiento de humanidad pareciera escurrirse por el sumidero.

Zrsg90