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Oz

¿En qué momento empecé a comportarme como un objeto? ¿Y cuándo, exactamente, a tratarte a ti como tal? Cada uno de nosotros con una finalidad y ambos, de usar y tirar. Sin mayor porvenir que una activación puntual… y ya. ¿Cuándo perdí mi humanidad? Tal vez fue cuando tu piel se volvió de plástico ante mis ojos; cuando pasamos a ser un mero espejismo; asumiendo roles ficticios; jugando a imitar la realidad. ¿Cuándo extraviamos tú y yo los cerebros, las vísceras, los espíritus… hasta quedarnos así de vacíos?

Ahora, pues, como si estuviese en Oz, para reencontrar lo que una vez me hizo humano y dejé caer, tendré que ir rebuscando entre baldosas amarillas.

Zrsg90

R.M.

Hay noches que se me hacen largas y pesadas, sobre todo aquellas en las que recibo la visita de demonios. Algunos de ellos, de hecho, llevan tu rostro.

Uno se llama culpa; otro, la duda de qué pudo haber sido. Qué pudo haber sido, si yo no hubiese demolido el puente que me llevaba a ti; si no te hubiese obligado a protegerte de mí, cerrando a cal y canto tu puerta. Confieso que, aun sabiendo que ya nunca se abrirá para mí, a veces paseo por el umbral, intentando escuchar, al menos, tus pasos tras ella.

Tú fuiste un yoyó en mis manos, lo sé, pero la cuerda se rompió. Y qué bien por ti, que pudiste al final alejarte de quien con tu corazón fue despiadado.

En esas noches tediosas de las que te hablo, le digo a los demonios que se parecen a ti que ojalá seas feliz. Que ojalá en tu camino te espere alguien que sí sepa valorarte y apreciarte. Y que ojalá, si no es posible que de mí sólo te quedes con lo bueno, tu mente me diluya poco a poco de tus recuerdos.

En la oscuridad y el silencio, frente a todas las cosas que llevo dentro, deseo poder aceptar mis errores alguna vez, perdonarme, avanzar y poder ser feliz. Incluso aunque ello implique serlo sin ti.

Zrsg90

Noviembre, 2023

El fantasma

Los fantasmas de viejos recuerdos vuelven a mi mente,

como si de unas brasas extintas brotase, de pronto, una humareda.

Donde una vez hubo fuego, no hay hoy sino silencios y cenizas;

la pasión, inmolada, dejó tras de sí un rastro gris.

El eco de unas voces, que quedaron atrapadas

en espacios por los que camino hoy otra vez,

reverbera, como un ave desenfrenada,

para revivir en mí un deseo que ya olvidé.

Pero, si alguna vez tuve un corazón, ahora sólo tengo vagos anhelos.

Y no puedo seguir ofreciendo algo que ya ardió y se esfumó.

Es entonces, en la muda ansiedad de mi penumbra interior,

cuando me doy cuenta de que los fantasmas nunca fueron ellos.

No. El fantasma… ¡siempre lo fui yo!

Zrsg90

Octubre, 2023