Monstruos

Cerré la puerta a toda vía de escape.

Dejé cada vicio.

Me abstuve de placeres.

Apagué la luz.

Cerré los ojos.

Y fue entonces cuando mis monstruos empezaron a aflorar uno a uno frente a mí y no tuve más opción que mirarlos a la cara.

No hay más tiempo que dedicar a la evasión y al subterfugio.

No me queda ya otra que aprender de una vez a afrontar esta vida como es.

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Apetencias

Sueños de una noche de verano en Madrid,

a más de 30 grados en pleno febrero.

Tonalidades saturadas. Alto voltaje. Expectación.

Nos veo entonces a los dos, vestidos.

Te me acercas por detrás, susurras algo, me abrazas.

Con apetencia, siento tu calor buscando al mío;

buscando superar la barrera de la ropa.

Es difícil hacer poesía del deseo,

cuando éste es tan animal, tan poco elegante;

cuando no es más que un íncubo disfrazado de ti,

intentando robarme la energía mientras duermo.

Al despertar, aún me noto irradiado por aquellos colores intensos,

por las ganas de batirnos con violencia en el sudoroso ardor de un momento.

Morir y renacer ante ti, no sin antes proyectarme al Cielo.

Pero respiro hondo y me levanto.

Ese sueño ya llegó a su fin.

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Necedad

Si alguna vez he querido perpetrar un crimen, ha sido el de robarle más tiempo al tiempo: más horas al día, más días al fin de semana, más semanas a las vacaciones, más vacaciones a la rutina de la vida.

De acometer un delito, violaría las leyes de esta realidad, para eternizar algunas de las cosas que he sentido: el amor de mi madre, la ternura de mi abuela, la compañía de mis tías, la lealtad de mis amigos.

Si pecase contra Dios, destrozaría el fruto de su creación; detendría, al fin, las desesperantes agujas del reloj. Y, así, disfrutaría de lo bueno, de los míos, para siempre.

Pero Dios se carcajea ante mis pueriles blasfemias. Y no hay castigo ni grilletes para aquello que jamás ocurrirá.

Tras su pataleta, quizás halle algo de consuelo en la esperanza este necio mortal.

Y, tal vez, también, la empatía de todos los que se hayan planteado los mismos desatinos.

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