Archivo de la etiqueta: mente

Mantra

Hay ciertas personas por quienes, a veces, determinados pensamientos surgen y circulan por la mente de uno de forma repetitiva, como si de un mantra se tratase: «Por favor, que todo lo malo que pueda pasarle a esta persona me pase a mí. Yo lo afrontaré y lo superaré en su lugar«.

Uno lo siente y lo piensa sinceramente, pues desearía ahorrarle a ese ser cualquier sufrimiento. No te importa sufrir a ti, siempre y cuando veas al otro desplegar su sonrisa, que para ti es como contemplar el sol elevarse en el cielo tras una larga y fría noche.

No obstante, si ese conjuro surtiese efecto, qué egoísta sería por parte de uno olvidar que, si uno sufre, tal vez el otro también lo haga al verte a ti. Y que, posiblemente, sabiendo que tú has ‘absorbido’ lo que realmente le correspondía a él o a ella, le invadiría igualmente un gran pesar.

Sí. A veces querríamos con todas nuestras fuerzas evitarle todo mal a ciertas personas a quienes amamos y que son un tesoro para nosotros. Pero, sencillamente, no podemos. Amar es acompañar y es eso lo que, en todo caso, podemos hacer en lo posible.

Y que ese mantra que brota desde el fondo de nuestro corazón sea de un amor puro y limpio, y también de una fe certera en cuanto a que todo lo que ocurre tiene un sentido. Incluso aunque uno muchas veces no lo sepa ver ni lo pueda comprender.

Zrsg90

Oz

¿En qué momento empecé a comportarme como un objeto? ¿Y cuándo, exactamente, a tratarte a ti como tal? Cada uno de nosotros con una finalidad y ambos, de usar y tirar. Sin mayor porvenir que una activación puntual… y ya. ¿Cuándo perdí mi humanidad? Tal vez fue cuando tu piel se volvió de plástico ante mis ojos; cuando pasamos a ser un mero espejismo; asumiendo roles ficticios; jugando a imitar la realidad. ¿Cuándo extraviamos tú y yo los cerebros, las vísceras, los espíritus… hasta quedarnos así de vacíos?

Ahora, pues, como si estuviese en Oz, para reencontrar lo que una vez me hizo humano y dejé caer, tendré que ir rebuscando entre baldosas amarillas.

Zrsg90

El fantasma

Los fantasmas de viejos recuerdos vuelven a mi mente,

como si de unas brasas extintas brotase, de pronto, una humareda.

Donde una vez hubo fuego, no hay hoy sino silencios y cenizas;

la pasión, inmolada, dejó tras de sí un rastro gris.

El eco de unas voces, que quedaron atrapadas

en espacios por los que camino hoy otra vez,

reverbera, como un ave desenfrenada,

para revivir en mí un deseo que ya olvidé.

Pero, si alguna vez tuve un corazón, ahora sólo tengo vagos anhelos.

Y no puedo seguir ofreciendo algo que ya ardió y se esfumó.

Es entonces, en la muda ansiedad de mi penumbra interior,

cuando me doy cuenta de que los fantasmas nunca fueron ellos.

No. El fantasma… ¡siempre lo fui yo!

Zrsg90

Octubre, 2023