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Mi nombre es Eleazar, alias Zrsg90, y desde niño me ha gustado escribir. Os doy la bienvenida a tod@s a mi blog.

Necedad

Si alguna vez he querido perpetrar un crimen, ha sido el de robarle más tiempo al tiempo: más horas al día, más días al fin de semana, más semanas a las vacaciones, más vacaciones a la rutina de la vida.

De acometer un delito, violaría las leyes de esta realidad, para eternizar algunas de las cosas que he sentido: el amor de mi madre, la ternura de mi abuela, la compañía de mis tías, la lealtad de mis amigos.

Si pecase contra Dios, destrozaría el fruto de su creación; detendría, al fin, las desesperantes agujas del reloj. Y, así, disfrutaría de lo bueno, de los míos, para siempre.

Pero Dios se carcajea ante mis pueriles blasfemias. Y no hay castigo ni grilletes para aquello que jamás ocurrirá.

Tras su pataleta, quizás halle algo de consuelo en la esperanza este necio mortal.

Y, tal vez, también, la empatía de todos los que se hayan planteado los mismos desatinos.

Zrsg90

Distancia

Recuerdo de aquella época al chico que siempre llevaba consigo, en su cartera, algo de droga.

A mí me parecía una locura, pero él decía: «así no olvido que siempre estará ahí; que, si la busco, la encontraré. Pero yo soy más fuerte«.

Ahora lo entiendo.

Como quien abre la ventana y observa un paisaje, ahora miro los mil escenarios de perdición desde la distancia, tan relativa y efímera como un suspiro.

Los miro a la cara, frente a frente y sin tabúes, porque de cualquier modo siempre estarán ahí.

Lo que pasa es que ahora sé que yo también soy más fuerte.

Zrsg90

¿Qué necesito yo?

Sostiene el mito que en estas fechas, muchos siglos atrás, vino al mundo un Rey. Tal vez, en el plano espiritual, todos los ángeles y demás seres etéreos hiciesen acto de presencia ante un acontecimiento de tal magnitud, pero en términos materiales, la joven madre no dio a luz sino en compañía del hombre que asumiría la paternidad y de unos pocos animales. En el marco de esa inmensa minoría, el niño fue recibido por la clandestinidad de la noche, por la pobreza de la paja y del polvo y por una callada aunque fortísima esperanza. Dos milenios después, el mensaje de amor, dignidad, paz y unión que aquel niño compartiría durante su breve existencia nos sigue emocionando a algunos. De hecho, hoy, frente a tanta opulencia, frente a la inmensa y descarada desigualdad que observo ahí fuera y que por momentos abofetea, pienso en él. Y me pregunto: ¿Qué necesito yo?

¿Qué necesito yo, cuando ese Rey nació en la nada, pero aun hoy nos sigue llenando con tanto? ¿Si su madre, no teniendo nada, tuvo todo el amor del universo para darle? ¿Si la Divinidad, decidida a llegar hasta nosotros, sus hijos, desde una encarnación humana, no eligió sino la cuna más humilde de todas?

Me lo cuestiono y comprendo que no requiero sino mis necesidades básicas cubiertas, mi salud, mi ilusión por vivir y, sobre todo, el amor de mi gente, que es el mayor tesoro que jamás existirá y que nunca podría ser igualado por nada que el Hombre pudiera crear en este plano material.

Feliz Navidad y mis mejores deseos para el 2024 a tod@s.

Zrsg90