Archivo de la etiqueta: dolor

Mantra

Hay ciertas personas por quienes, a veces, determinados pensamientos surgen y circulan por la mente de uno de forma repetitiva, como si de un mantra se tratase: «Por favor, que todo lo malo que pueda pasarle a esta persona me pase a mí. Yo lo afrontaré y lo superaré en su lugar«.

Uno lo siente y lo piensa sinceramente, pues desearía ahorrarle a ese ser cualquier sufrimiento. No te importa sufrir a ti, siempre y cuando veas al otro desplegar su sonrisa, que para ti es como contemplar el sol elevarse en el cielo tras una larga y fría noche.

No obstante, si ese conjuro surtiese efecto, qué egoísta sería por parte de uno olvidar que, si uno sufre, tal vez el otro también lo haga al verte a ti. Y que, posiblemente, sabiendo que tú has ‘absorbido’ lo que realmente le correspondía a él o a ella, le invadiría igualmente un gran pesar.

Sí. A veces querríamos con todas nuestras fuerzas evitarle todo mal a ciertas personas a quienes amamos y que son un tesoro para nosotros. Pero, sencillamente, no podemos. Amar es acompañar y es eso lo que, en todo caso, podemos hacer en lo posible.

Y que ese mantra que brota desde el fondo de nuestro corazón sea de un amor puro y limpio, y también de una fe certera en cuanto a que todo lo que ocurre tiene un sentido. Incluso aunque uno muchas veces no lo sepa ver ni lo pueda comprender.

Zrsg90

Degradación

La degradación tiene forma de espiral descendente. Se empieza con un detonante cualquiera, algo inocente incluso, hasta que un buen día, asombrado, te preguntas: «¿Cómo he llegado a esto?«.

La autodestrucción tiene un cierto componente adictivo. El dolor al principio es sólo dolor, hasta que, con algo de tiempo e insistencia, se comienza a hallar placer en él.

Hay una erótica en la hazaña de traspasar velozmente fronteras que jamás imaginaste que cruzarías, pagando en cada peaje con una pequeña parte de ti.

Y siempre pides más: «Repítelo, hazlo de nuevo. Dame un poco más fuerte esta vez«. Pero no es a nadie, sino a tu propia imagen en el espejo, a quien se lo dices.

Se convierte en un reto. Como en aquella película de Cronenberg en la que los personajes, fuera de toda moral, se dicen mutuamente, casi a modo de promesa, que seguirán así hasta morir.

Y ahí está Ella: tras cada juego del «pilla-pilla». Es la sombra que se vislumbra tras cada nuevo límite pendiente de franquear; el último territorio por explorar.

Sí. La degradación tiene una irresistible forma de espiral descendente. Y finaliza allá donde haya cenizas esparcidas al viento o carne pudriéndose a pocos metros bajo el suelo.

Zrsg90

R.M.

Hay noches que se me hacen largas y pesadas, sobre todo aquellas en las que recibo la visita de demonios. Algunos de ellos, de hecho, llevan tu rostro.

Uno se llama culpa; otro, la duda de qué pudo haber sido. Qué pudo haber sido, si yo no hubiese demolido el puente que me llevaba a ti; si no te hubiese obligado a protegerte de mí, cerrando a cal y canto tu puerta. Confieso que, aun sabiendo que ya nunca se abrirá para mí, a veces paseo por el umbral, intentando escuchar, al menos, tus pasos tras ella.

Tú fuiste un yoyó en mis manos, lo sé, pero la cuerda se rompió. Y qué bien por ti, que pudiste al final alejarte de quien con tu corazón fue despiadado.

En esas noches tediosas de las que te hablo, le digo a los demonios que se parecen a ti que ojalá seas feliz. Que ojalá en tu camino te espere alguien que sí sepa valorarte y apreciarte. Y que ojalá, si no es posible que de mí sólo te quedes con lo bueno, tu mente me diluya poco a poco de tus recuerdos.

En la oscuridad y el silencio, frente a todas las cosas que llevo dentro, deseo poder aceptar mis errores alguna vez, perdonarme, avanzar y poder ser feliz. Incluso aunque ello implique serlo sin ti.

Zrsg90

Noviembre, 2023